Ley de protección de datos

A continuación entraremos en materia de protección de datos en lo que se refiere a las labores que los trabajadores sociales llevan a cabo. Pondremos especial interés en el deber y derechos de confidencialidad, el tratamiento de datos y consentimientos de los usuarios, los del menor de edad inclusive y todo lo referido al tratamiento de los derechos.

En primer lugar debemos destacar la importancia de esta ley, ya que no se limita a proteger los datos sino que también provoca una seguridad en el usuario que no sólo le hace compartir información personal sin miedo a que sea expuesto, sino que incluso le impulsa a hacerlo por el hecho de que esa información va a ser usada en su pleno favor, de esta manera la imagen del trabajador social pasa de un mero elemento más del estado a un apoyo para la ciudadanía que se encuentra en ciertas situaciones de riesgo o exclusión social, ya que el usuario es el que tiene el poder de esos datos en todo momento en realidad, sólo él puede dar el consentimiento para el uso de dichos datos a no ser que se trate de un menor que además de su aportación también necesitará el permiso del tutor legal o de quién regente su patria potestad o tutela.

En cuanto a lo relativo con el menor de edad, diremos que se trata de uno de los colectivos más vulnerables de la sociedad, por lo que debemos poner una especial atención a la consecución de la ley de protección de datos, además debemos llevar a cabo un contínuo estudio sobre la relación entre menores y la ley, ya que al encontrarse la sociedad en un cambio constante lo que ahora puede parecer correcto dentro de unos años puede que ya no lo sea, o haya otro modo de hacerlo más efectivo y más cercano a lo que el bienestar del menor se refiere.

A la hora de hablar de derechos debemos destacar una pieza clave de los mismos, todos y cada uno de los usuarios tienen derecho a saber qué derechos tienen, por desgracia, a día de hoy la sociedad no cuenta con la educación legal adecuada en materia de derechos, por lo que es más fácil que éstos se vean vulnerados y no nos veamos capacitados, una vez establecida dicha vulneración, a exigir lo que por ley nos pertenece, por ello una de las principales obligaciones del trabajador social con sus usuarios es informar sobre todo aquello que les pertenece por ley, todo aquello a lo que no tienen por qué exponerse y todo aquello por lo que jamás deben ceder para acabar despersonalizados y destrozados tanto anímica como socialmente. Así mismo, tenemos en primer lugar el derecho de acceso de datos, mediante el cual el trabajador social no podrá utilizar ciertos datos que no haya autorizado el usuario, así en caso de duda, lo primero que debemos hacer es pedir permiso y no dar nada por hecho para evitar problemas tanto con la privacidad del usuario como con nuestro ejercicio profesional y es importante que el usuario pueda rectificar la información facilitada siempre que quiera.

En definitiva, la importancia de esta ley de protección de datos es notable, ya que además de proporcionar cierta seguridad a la población contribuye, por un lado, a la labor del trabajador social, ya que favorece la confidencialidad y conlleva una mejor praxis del ejercicio, marcando pautas acordes a la legislación vigente, y por otra parte construye una imagen transparente, leal y responsable, generadora de confianza que ayudará a su vez al usuario a resolver su problema de forma eficiente.

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